4 mayo, 2018

Si me quiere aprendo mejor

El arte de vivir

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Por María Fernanda Riveros Jiménez (Universidad de San Buenaventura, Bogotá)

Tema: psicología Educativa
Objetivo: analizar la percepción social sobre las prácticas Educativas del Contexto Escolar del Centro San Jerónimo Miani.
Tipo de Investigación: cualitativa de corte interpretativo

Sinopsis:

El estudio se estructura metodológicamente con base a la investigación cualitativa de corte interpretativo, usando como técnicas de recolección de información: observación no participativa, análisis documental y grupos focales; lo anterior con el fin de obtener el principio cualitativo de saturación intergrupal. Se encontró que los docentes de la institución perciben las prácticas educativas como una herramienta de corrección y cambio de elementos negativos en la personalidad del estudiante, quien viene cargado de hábitos negativos como consecuencia de su paso por diferentes instituciones de este estilo. Por otro lado, los estudiantes del CSJM, perciben las prácticas educativas como un medio de construcción de relaciones con sus docentes y entre ellos mismos basadas en la confianza y la protección; tales prácticas están mediadas por el afecto que condiciona el proceso enseñanza – aprendizaje, y supone la costumbre y manifestación del deseo familiar.

Introducción:

Emprender estudios acerca de la percepción de un objeto social, permite conocer los modos y procesos de constitución del pensamiento colectivo por medio del cual las personas constituyen realidades; así mismo aproxima a la visión del mundo que las personas tienen ante fenómenos sociales como las prácticas educativas dentro de un contexto social (Echebarria, 1991).

Por tanto, el abordaje de la percepción social posibilita entender la dinámica de la sociedad y conocer las causas y motivos que determinan el comportamiento humano, en este caso particular, entender cómo las prácticas educativas han ido configurando las creencias, ideologías y la práctica social de los jóvenes y docentes objeto de estudio (Morris, 2005).

De esta forma, los productos resultantes entre psicología y educación deben abordarse a partir de un contexto cultural que permita una mejor comprensión disciplinar, indagando en la incidencia del saber psicológico en la conformación de las prácticas educativas y en la repercusión que éstas ultimas tienen para la psicología, permitiendo que la capacidad simbólica del ser humano interprete y moldee la realidad percibida en torno a ellas.

Por eso, las prácticas educativas resultan de primordial análisis entre los contextos escolares a nivel mundial, retando al docente a integrar sus ideas dentro de un contexto educativo que permita al estudiante percibir de manera constructiva lo que está observando, escuchando e interpretando. Sin embargo, las características que debe tener un buen proceso de enseñanza desde el puto de vista curricular y formativo, se ha convertido en un fenómeno social que ha exigido profundizar en el origen mismo del papel de la escuela como escenario de socialización (Cancino y Cornejo, 2001).

 Método

La presente investigación se estructuró metodológicamente con base a la investigación cualitativa utilizando como técnicas de recolección de información: a) observación no participativa b) análisis documental y c) grupos focales; lo anterior con el fin de obtener el principio cualitativo de saturación intergrupal.

Participantes

Para llevar a cabo la presente investigación se contó con la participación de 9 personas distribuidas de la siguiente manera: 6 jóvenes con edades comprendidas entre 11 y los 18 años participaron en los grupos focales de estudiantes y 3 docentes participaron en el grupo focal docente.

 Instrumentos y Técnicas:

Para responder la pregunta de investigación y cumplir los objetivos propuestos en la misma, se realizó una observación no participante, seguida del análisis documental y luego de entrevistas semi – estructurada generada, en un principio, mediante contenidos teóricos preestablecidos, para más adelante basarse en contenidos categóricos emergentes tras el análisis de los datos.

Procedimiento:

Fase 1: diseño de preguntas iniciales. Construidas a partir de la definición de categorías iniciales sustentadas mediante postulados teóricos relacionados con los conceptos de percepción social, enseñanza, modelo educativo, práctica educativa, estereotipos, prejuicios y discriminación.

Fase 2: aproximación al contexto, mediante una observación no participativa y un análisis no documental. La observación no participante se realizó en el contexto educativo en el que suelen desenvolverse los estudiantes y profesores del CSJM; por otro lado, el análisis documental se basó en el estudio del PEI del CSJM y otros documentos pertinentes.

Fase 3: realización de grupos focales; tras el análisis de la información y el debido ajuste al instrumento, se continuó con la realización de grupos focales conformados unos por docentes y otros por estudiantes, distribuidos ambos de acuerdo a características sociodemográficas.

Discusión/Conclusión

La presente discusión se construye a partir de la articulación entre los resultados obtenidos, teorías pertinentes que permitan analizar dichos resultados y las interpretaciones de los investigadores a partir de la relación entre el dato y la teoría, siendo así, se encontrarán 3 conceptos centrales  a partir de los cuales se despliegan las relaciones entre los datos obtenidos y las teorías que permiten el análisis de los mismos. Los conceptos centrales, prácticas de gobierno, prácticas de poder y prácticas de si (Foucault, 2000), direccionan la presente discusión a modo de hilo conductor entre lo gubernamental, lo social, lo institucional y lo individual.

De acuerdo al concepto anterior, las prácticas de gobierno se ven evidenciadas dentro del centro educativo CSJM, en la que los dirigentes de dicha institución denominan filosofía Somasca, siendo ésta aquella que pretende servir a la juventud vulnerable que vive en condiciones de abandono y se encuentra desamparada, instaurando en ellos una visión religiosa de la vida que se basa en la entrega incondicional al otro con el fin de alcanzar la virtud humana y cumplir así con los mandatos de la religión judeo cristiana (Espitia, 2012).

A su vez las prácticas de gobierno se ven reflejadas dentro de la institución educativa a través del PEI (Proyecto Educativo Institucional), donde las prácticas deben ser guiadas por una serie de valores de corte religioso que vinculan la actuación del docente con el proyecto de vida del estudiante, a través de un contenido curricular que se basa en: el sentido común, la crítica, el respeto a la diferencia, la responsabilidad consigo mismo.

Con respecto a las prácticas de poder definidas como “los métodos y técnicas usadas en distintos contextos institucionales para actuar sobre la conducta de los individuos, para moldear, dirigir o modificar la forma de conducirse a sí mismos” (Foucault, 2000, p.463).

Estas prácticas se reflejan dentro del contexto educativo del CSJM, en la percepción que tienen los docentes sobre las prácticas educativas; para ellos, estas se perciben como una herramienta dirigida al cambio y corrección de elementos negativos evidenciada dentro del aula de clase: “mientras que L (estudiante de la institución) se acerca al stand que queda junto a la puerta, coge un periódico, se lo lleva a su puesto y comienza a leerlo, momentos después pasa B (estudiante de la institución) le tira el periódico al suelo y L le dice a la profesora “vea a ese niño hijueputa” (Diario de campo, 2014). “D es un estudiante que está continuamente llamando la atención (hace ruidos con la boca, baila, canta, se para constantemente y dice groserías)” (Diario de campo, 2014).

Es por ello que las prácticas educativas llevadas a cabo por los docentes de esta institución, se enfocan en la educación de valores, debido a, que dentro de su visión los estudiantes carecen de éstos y deben sr formados activamente con base en elementos correctivos que les permitan establecer un proyecto de vida y de formación personal acorde con la expectativa social. Sin embargo los docentes se encuentran enfrentados a una especie de paradoja. Por un lado tienen que vérselas con el estereotipo emocional todavía vigente – que incita a “querer a los alumnos”. Pero, por otro lado, los maestros son sospechados por querer demasiado. Lo cual ubica el discurso de la des/profesionalización cuya ecuación asevera: a mayor afecto, menos profesionalización” (Abramowski, 2010, p. 82).

Entonces, si las prácticas de poder direccionan el actuar de los educandos a partir de los mandatos y creencias de la figura docente, quien determina lo que se debe y no hacer, las prácticas de si, definidas como: “aquellas que permiten a los individuos llevar a cabo por sus propios medios, o con la ayuda de otros, un cierto número de operaciones sobre sus cuerpos o almas, pensamiento y conducta, y forma de ser, para transformarse a sí mismos y así lograr cierto estado de felicidad, pureza, sabiduría, perfección o inmortalidad” (Foucault, 2000, p. 225).

Resultado

Es así, como las prácticas de gobierno, de poder, y de si, guían día tras día el acto educativo dentro de instituciones que trabajan con una población vulnerable; jóvenes que han sobrevivido a situaciones de violencia y maltrato, que luchan diariamente por salir adelante, por ganar un puesto en las filas de la sociedad. Unos a través de una familia, otros por medio del empeño puesto en la educación, pero todos con un elemento en común: el afecto. Ese afecto que media las relaciones y vínculos existentes entre docentes y estudiantes, un elemento que cuestiona el carácter profesional del docente en el aula de clase y resulta ajeno en la planeación de currículos educativos, pero que aun así, debe manifestarse correctamente en modos y formas de expresión traducidos en valores, normas y principios.

De este modo, se evidencia la forma en que el acto educativo se relaciona con el tipo de crianza y factores ambientales el desarrollo del educando; donde educable, es la persona que cuenta con un entorno óptimo a nivel económico, cultural y socio afectivo. La institución educativa se convierte en una abstracción que determina contenidos y modos de aprendizaje generalizables, siendo el educando quien trae consigo al aula los problemas que impiden su aprendizaje, así pues, son los sujetos quienes portan la razón de su fracaso.